Buenas bloguer@s, hoy os voy a hablar de “el efecto tortuga”, sí habéis leído bien, tortuga, con todas sus letras, además me vais a permitir que desde aquí salude a una vieja amiga que fue quien me enseño el mencionado término.
Pues bien, dícese del efecto tortuga en aquellas mujeres que cuando practican sexo, se tumban boca arriba, (apagan la luz, depende de los casos), y se dejan hacer, no todo, claro está, lo que a ellas les gusta, mientras la pareja es quien se curra todo el trabajo.¡ Que no chicas!, que no, que ese no es el camino, y luego pasa lo que pasa …
Preparemos una velada muy especial y pulsemos el botón que encienden los sentidos.Podemos comenzar con una buena cenita, a ser posible fuera de casa, si nuestro bolsillo nos lo permite y si lo de la cocina no es nuestro fuerte. Ahora, si somos unos virtuosos de la cocina y queremos cautivar a nuestra cita por el paladar, camino libre. De lo contrario tampoco hay que ofuscarse, ya sabéis “hacer de vuestros defectos una virtud”, la elección del lugar puede denotar muchos factores de nuestra personalidad, este tema lo dejaremos para otro día en el que hablaremos del sexo y la relación con la comida.
Una vez en la cena, lo más importante, ser uno mismo y una buena conversación, (para mi fundamental), y si en ese momento se nos encienden las alarmas de la atracción, ya tenemos bastante camino recorrido.
En fin, centrémonos en el tema, una vez que nos adentramos en el ritual del “ataque” , debemos abandonar la senda de la tortuga (caparazón tripa arriba) y coger las riendas del arte amatorio. Enrédate en la boa de plumas de avestruz, ponte la liga de satén, dale los billetes a tu público, pon música y sorprende con el contoneo de tus curvas.
Si te cuesta un poco el temilla del estripties, puedes pasar a la acción escribiendo sobre el cuerpo de tu acompañante, palabras, frases , dibujos o incluso poemas de amor con sabor a chocolate.
Puedes adornar tu cuerpo de forma elegante y sensual (por ejemplo con las pezoneras Mimi), y lo más importante dejar de lado cualquier tipo de complejo, porque cada uno es como es, unos más altos, otros más bajitos, más delgados, más gordos, más feos, más guapos … pero cada uno de nosotros especial, así que dejaros de tonterías, porque reflejamos lo que en realidad sentimos, si te sientes guap@, feliz … será lo que los demás perciban de ti.
Encender las luces, intentar posturas nuevas, no os importe reir, chillar … en el arte amatorio todo lo que esté permitido en la pareja es válido, adentraros en un campo de pasión, y liberaros de miedos o complejos absurdos.
Antifaces, esposas o un camino de pétalos de rosas indicando el camino a tu alcoba, todo vale, sólo tienes que atreverte.
Puedes incorporar juguetes eróticos http://bit.ly/dsBs2C, o aceites para masajes http://bit.ly/cC35Pb , pero lo más importante de todo es ser uno mismo.
No le deis importancia a convencionalismos absurdos. Sentir, hacer sentir y ser felices.
Buenos chic@s me despido de vosotros con una frase de Antonio Gala “La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante”.






