Hola queridos bloguer@s, el tema de hoy es bastante diferente a los anteriores, y es que nuevamente y como dice nuestra amiga “ hoy quiero confesar …”, sí tengo que contaros algo o exploto, pero es que el tema se las trae, bueno divertido es un rato.
Veréis, el otro día llegaba a mi casa después de haber cenado en casa de unos amigos, para mí los mejores que se pueden tener en todo el mundo mundial, (A y D). En fin con la gracia de que si trabajo con juguetes eróticos, me pidieron que les hiciera un tupper esa noche y pasar una velada super divertida. Así lo hice, y me presenté en su casa con la maleta a rebosar de juguetitos. Pues bien, entre risas y más risas nos dieron las 2 de la mañana, hora que consideré razonable para retornar al redil de mi hogar, pero al guardar todos los productos surgió el problema de siempre ¡cómo no pueden entrar ahora todas las cosas si antes han entrado!, por lo que mi amiga tuvo que dejarme unas bolsas para guardar precisamente los juguetes más grandes.
Bueno, pues ya llegando a mi casa, vi a lo lejos unas luces muy sospechosas, al principio pensé en una abducción extraterreste, según me acercaba más pensé que estaban rodando una nueva película de Encuentros en la Tercera Fase, después pensé que era Darth Vader con su espada láser, hasta que finalmente me percaté de que realmente era la benemérita en acto de servicio.Tengo que decir que a mí los hombres y mujeres de la ley me imponen mucho y me tenso en demasía cuando tengo uno de frente.
Paré mi coche en el lugar que ellos me indicaron y baje la ventanilla; el guardia civil era un chico joven de unos 35 años, bien parecido (aunque me den respeto una nunca desaprovecha ocasión para echar un ojo a un buen material). Me indica con voz firme pero suave, que se trata de un control de alcoholemia y me señala como soplar por la boquilla; en ello estaba cuando de repente del asiento del copiloto comienzan a salir unos extraños ruidos, sonidos que no sólo captan mi atención, si no también la del señor de verde que sostenía el medidor mientras yo hacía del lobo de los tres cerditos.
Por unos momentos deseé no ser yo, que realmente me hubieran abducido, que me engullera la tierra … ¡nooooooooo! Por alguna extraña razón que todavía no alcanzo a entender, las bolsas que mi amiga me había dado para guardar los “juguetitos” que no entraban en la maleta, se habían abierto y habían dejado salir a su antojo los seres que en ellas habitaban por algunos minutos. El Boss, con sus espectaculares dimensiones y su color blanco seda yacía sobre la alfombrilla del copiloto, la oruga rosa, asomaba por una de las asas de la bolsa, el delfín despuntaba su morrito curvado por el extremo superior, y lo peor de todo, el Sexy Rabbit había llegado misteriosamente hasta la palanca de cambios y no paraba de girar,¡ y como no tiene movimientos! Gira que te gira el glande, las bolas que tiene en el interior a su máxima potencia, y no nos olvidemos del conejito, que no paraba de vibrar.
Perpleja ante la situación, note como los músculos se me tensaban, no pude continuar soplando, no podía ni pestañear … al yogurín de verde ya no lo veía como tal si no como a la Masa verde en unas de las escenas de mayor acción. “… señorita podría decirme que lleva usted ahí , ¿qué eso que se mueve …?", madre mía estaba perdida, las manos me sudaban, hasta una gota de sudor se deslizaba por mi rostro al estilo Shin Chan,¿ pero no veía este hombre lo que era, que encima quería que se lo explicara?. Sin darme apenas tiempo de responder una luz fija sobre mi cara me apuntaba cual interrogatorio se tratara, su compañero desde la otra ventanilla, apuntando con una linterna todo el interior de mi habitáculo sobre ruedas.
En un alarde de los más valientes que recuerdo y tratando de disimular mi susto digno de cualquier película de Scream, les comenté a los señores agentes que se trataba de juguetes eróticos, más conocidos como vibradores o dildos, que sirven tanto para el placer de la mujer como para el hombre y que son mi herramienta de trabajo, puesto que me dedico a publicitar la página de SexyPlanet.es en la que podrían encontrar no sólo estos productos si no muchos más, al igual que aceites corporales u objetos decorativos para el cuerpo, entre otros.
Lo que sucedió seguidamente quedará en mi memoria para siempre y me vais a permitir que lo reserve para mí (no todo se puede contar), lo único que os diré es que me fui recomendándoles el Tenga oral, y por supuesto repitiendo la prueba de alcoholemia, y síiiiii, di negativo, si bebes no conduzcas, ya sabéis.
De todo esto he sacado una experiencia, ahora recordándolo y escribiendo sobre ello no puedo para de reírme,(no me sucedió lo mismo en su momento) y sobre todo un dato importante, hay que controlar las cosas que se dejan en el asiento del copiloto.
En fin, bolguer@s espero que por lo menos hayáis pasado un buen rato imaginando la situación, pero algo así tenía que compartirlo con todos vosotr@s.
Desde aquí un saludo enorme para los guardias civiles, policías … que velan por nuestra seguridad.
Nota: Uno nunca sabe lo que le espera.
No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Óscar Wilde.






